Y por cierto que habria de encontrar redención. Pero lo que no podria alcanzar nunca sería el olvido. La terrible escena no se borraría nunca de la memoria de Heracles (Hercules).
En ese dia sangriento, Mégara, hija de Creón, rey de Tebas, era solo una sombra trémula de horror, mirando a sus hijos muertos, quemados, en el suelo. El héroe,reciçen salido de su crisis de locura, que lo habia llevado al crimen, se miraba sus propias manos y murmuraba palabras sin sentido.
Hera (Juno) no tuvo piedad de Mégara, ni de los infelices inocentes. Para la rencorosa diosa sólo importaba la venganza. Su único objeto era enloquecer a Hércules. Hacerlo asesinar por el fuego a sus propios hijos. Y despues, someterlo al pesado yugo del rey Euristeo, para que se purificara del infanticidio.
Mucho tiempo atrás, Zeus (Júpiter) le había contado a Juno que el primer niño nacido entre los descendientes de Perseo reinaría sobre toda la región argiba: Tirinto, Micenas y Midea. Hércules y Euristeo, ambos pertenecientes a la familia de los perseidas, fueron engendrados al mismo tiempo. Entonces Hera (Juno) retrasó el nacimiento de Hércules, fruto de la traición de su marido con la bella Alcmena, y aceleró el de Euristeo, para que este usufructase el poder político que Zeus había destinado a su hijo.
Ahora Euristeo tiene a Hércules en sus manos. No tiene ya que temer que el heroe intente reconquistar lo que por destino le pertenece, lo mismo que por derecho. Hércules se inclinará ante todos sus caprichos, para limpiar de la propia alma la mancha del crimen cometido y librarse del remordimiento que lo atormenta.
| Mosaico de los trabajos de Hercules de Liria (Valencia) M.A.N. |
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