sábado, 17 de agosto de 2013

Sol y Luna: Luz para los mortales

   Largos cabellos, dorados, cuerpo esbelto, ojos serenos,  Helios (Sol) es hermoso.  Es feliz.  Y por esa razón sus tios,los otros Titanes, lo odian: no pueden perdonar tanta armonía en un solo ser.

   Hiperión y Thea ( o Tía ), padres de Helios, perciben desde temprano la hostilidad existente en la familia.  Pero nunca imaginaron que, siendo de la misma sangre, los Titanes llegaran a cometer aquel horrendo crimen.  Un dia, en efecto, movidos por la furia de la envidia, arrojan al inocente Helios a las aguas del Erídano.

   El joven lucha, pero su valentía es vana.  La fuerza violenta del río acaba por tragarlo, sofocando su último soplo de vida.

   La hermosa Selene (Luna), al tomar conocimiento del trágico destino de su hermano, se arroja desde lo alto del palacio.  Y muere tambien.

   Hiperión y Tía, pálidos de espanto, observan la tragedia sin poder salvar a Selene,.  Tía no cree que su hijo esté muerto.  Como loca, comienza a rondar todas las noches y todos los días las negras aguas del Erídano, en un ínutil intento de hallar al joven.

   Sin aliento y sin reposo,se va debilitando, hasta que al fin la fatiga la duerme.  Entonces, un sueño viene a liberarla de la infinita angustia que la devoraba.

   Helios se le aparece, sonriente, agitando suavemente los largos cabellos dorados, sereno y confiado como siempre lo fuera en vida.  Con mucho cariño le pide a su madre que no llore, pues ahora vive en el Olimpo, junto a Selene, al lado de los Inmortales.

   Cuando Tía despierta,  la inunda una extraña paz.  Mira hacia lo alto y comprende.  Sus hijos están allí.  El sueño no era una mentira.  Entre los dioses poderosos.  Helios y Selene iluminan tanto el sufrimiento como la alegría de los mortales.

Helios, el Dios del Sol

Selene, diosa de la Luna

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